El Screaming Eagle, ejemplifica el fenómeno de los vinos de culto de California, que debutó en 1992 y en un par de años el vino se disparó por los cielos tomando un lugar protagónico en la lista de los más cotizados, caros y de atracción de los grandes coleccionistas del mundo, una botella de Screaming Eagle 1992 alcanza un valor de hasta 7,000 dólares.

La tierra de esta bodega fue originalmente comprada por su fundadora, Jean Phillips en 1986, una agente de bienes raíces en el valle de Napa y cuenta la historia que siguiendo el consejo de Robert Mondavi -uno de los grande expertos de la zona-, Philips se mueve de ser productor de uva a productor de vino y nace la primera cosecha de Screaming Eagle con un precio de 75 dólares la botella.

En 1995, se elevó el precio a 125, en ese momento, era el vino más caro producido en California y cuando Phillips vendió Screaming Eagle, el costo del vino comprado directamente a la bodega por clientes en lista de espera era de alrededor de 300 por botella.

Bajo la teoría de oferta y demanda los nuevos propietarios levantaron rápidamente el precio de Screaming Eagle a un insólito 750 por botella y Screaming Eagle, continuó vendiendo, todo. Los precios de nuevo se intensificaron en 2010 ascendiendo a un precio de casi 1000 dólares por botella, siendo los afortunados en poder comprar el vino un número muy reducido de clientes que habían, desde hacía años, sido parte de su lista de clientes y destinatarios.

Con una producción actual de apenas 500 o 600 cajas y una lista de clientes en espera con acceso a pocas botellas cada uno, lo cierto es que entre la producción limitada y tan pocos lugares disponibles para comprar el vino de la bodega, Screaming Eagle se convierte en un objeto de deseo para casas de subastas en donde los precios se duplican o triplican.

Aunque en el mundo de las subastas -presenciales y en línea- son los vinos franceses los que más altos precios han alcanzado, hay vinos de otras regiones, y tal es el caso del californiano que nos ocupa,  que llegan a precios muy elevados. Y los clientes los siguen comprando.

Es importante diferenciar los vinos que son caros por su cosecha, método de elaboración o prestigio de la bodega, de otros vinos que son también muy costosos pero en donde otras variables juegan papeles importantes: lotes de muy pequeña producción, vinos de los que se ha habla mucho en las publicaciones, o vinos a los que pocos tienen acceso.

Fuente: Animal Gourmet