Cincuenta años de explorar ingredientes, técnicas y sabores; cinco décadas de descubrir los secretos culinarios de ciudades y pueblitos; una vida dedicada a comprender la magia de la cocina mexicana. En definitiva, sin el trabajo de Patricia Quintana, nuestro México no sería el mismo.

Desde niña, Patricia Quintana supo que la cocina sería parte de su vida. A pesar de estudiar Psicología, la vida la llevó por caminos más sabrosos.

La inquietud de Patricia no se detenía en la cocina. Para ella, salir a los mercados en busca de inspiración era cosa de todos los días, tanto, que con el tiempo, las marchantas y locatarios le compartieron sus secretos, preparaciones de antaño e ingredientes místicos que más tarde robustecieron sus recetarios.

Una de sus principales motivaciones en la vida fue entender la identidad culinaria de cada rincón de nuestro país. Y vaya que lo hizo. Sus viajes y recorridos quedaron plasmados en sus más de 25 libros -los cuales forman parte de las lecturas obligadas sobre la gastronomía mexicana- y la serie de televisión Aromas y Sabores, transmitida en el Canal 40.

Reconocidos chefs como Guillermo González Beristain, Lula Martín del Campo, Carmen Ramírez “Titita” y Josefina Santacruz, por mencionar solo a algunos, concuerdan en una cosa: la cocina mexicana tiene un antes y un después de Patricia Quintana.

Esta chef fue la primera en mostrar al mundo la belleza de lo que en México se cocinaba, lo que le otorgó el título de “Embajadora Culinaria” por la Secretaría de Turismo y la Asociación de Restaurantes de México, luego de recorrer innumerables países con nuestros ingredientes.

Patricia recuerda con cariño a sus maestros. Agradece, por una parte, a las mujeres de humo y a la gente de los mercados, de quienes aprendió las bases de nuestra tradición, y por otro lado, a los grandes cocineros franceses y españoles, quienes le mostraron la maravilla de la cocina moderna. Ambas enseñanzas fueron la base de la cocina con la que logró romper paradigmas.

Para una mujer tan trascendente como Patricia, comparar su vida con una sola receta no debe ser sencillo, sin embargo, ella elige identificarse con el misterioso mole negro:

“La receta más importante de mi vida es el mole negro, por cómo se asan los chiles, cómo se tuestan las semillas, cómo no amarga, cómo se mantienen los ingredientes en un nivel muy especial de encuentro; por la parte milenaria de cómo entender un metate, cómo entender un comal, cómo encender el fuego del fogón, cómo asar las tortillas (…)  Yo creo que una de las alquimias más importantes es la variedad de ingredientes que tiene el mole negro”.

Pensar en Patricia Quintana es imaginarla portando orgullosa hermosas filipinas bordadas a mano por artesanos mexicanos, llevando consigo un gran legado de tradición y vanguardia.

Con información de: Animal Gourmet