Los famosos restaurantes pop-up son aquellos establecimientos de quita y pon, una moda en alza a la que cada vez se suman  más cocineros famosos dispuestos a viajar por el mundo. Una mudanza en toda regla que incluye equipos, productos y hasta menaje.

Hace años triunfaban las “jornadas gastronómicas”, un formato en el que un cocinero se iba a otro restaurante para mostrar su trabajo. Después llegaron los “menús a 4 manos” o a seis o a ocho, eventos en los que varios cocineros se reunían para cocinar juntos y ofrecer una experiencia diferente. También surgieron las “cenas clandestinas”, reuniones secretas cuyos asistentes podían disfrutar de la cocina más exclusiva de cocineros conocidos.

Finalmente llegó la moda de los pop-up, restaurantes de quita y pon, una idea surgida en el mundo anglosajón, que ha cuajado. Hoy proliferan por todo el planeta y esta modalidad se ha impuesto como una de las formas más extendidas de promoción de restaurantes.

El éxito radica en la sensación de exclusividad que se siente cuando se sabe que solo se podrá disfrutar la experiencia por un tiempo, o la sorpresa que supone tener en tu ciudad a un cocinero reconocido; también la novedad del concepto. El hecho es que las mesas se agotan y los implicados se declaran satisfechos.

Por ello las posibilidades se multiplican: giras, apariciones eventuales, traslados de varios meses… Este nuevo formato en hostelería abre las puertas a muchos tipos de servicio donde lo importante es trasladar la esencia del restaurante original a una nueva ubicación o la personal filosofía culinaria.

Fuente: Animal Gourmet