Actualmente muchos de los restaurantes emplean ciertas técnicas de Neuromarketing, que consiste en la aplicación de técnicas utilizadas en la neurociencia al ámbito del marketing. En función de los resultados obtenidos en el estudio de determinados estímulos se aplican unas técnicas u otras.

A continuación te presentamos onces aspectos que resumen el neuromarketing y que Business Insider.

1. Describir los platos profusamente

Empecemos por lo más obvio: la carta. ¿Qué te parece más apetecible: una «hamburguesa de ternera gallega a la brasa con guarnición de tomates cherry marinados en aceite de romero, pimientos asados a la leña, finas lonchas de queso, cebolla pochada y lechuga fresca»; o una «hamburguesa completa»? Seguramente que la primera opción, siendo la misma que la segunda, te haga salivar más.

Según un estudio de la Universidad de Illinois, cuanto más exhaustiva sea la descripción de un plato, más dinero estaremos dispuestos a pagar por él.

2. No colocar el símbolo del euro junto al precio

O lo que es lo mismo: no poner 25€, sino 25. El precio indicado en el menú también juega con nuestros sentidos. En muchos locales empiezan por no indicar el símbolo de la moneda y por escribir este a un tamaño menor que la descripción del plato. De esta manera, nuestro subconsciente no parece culparse del dispendio que vamos a cometer dándonos un homenaje como merecemos.

3. Precios expresados en múltiplos de cinco

A ver, que estamos en un restaurante serio, no en las rebajas. Un plato que cueste 9,99 es más barato que uno de 10, pero también nos parecerá que su calidad es tan pequeña como su precio. Sin embargo, precios múltiplos de cinco ofrecen a nuestros sentidos mucha más tranquilidad al respecto. ¿No es más atractivo un precio de 9,95 que de 9,99? , lo indica un estudio del Food and Brand Lab de la Cornell University.

4. El nombre (propio y familiar) de los platos

Dar un nombre propio a un plato es otro factor que los restaurantes tienen en cuenta para conseguir convencernos. Cosas como «Empanada al estilo tradicional» nos remiten a un ámbito familiar y casero, y nos dan más confianza. Y rematarlo poniendo nombres de familia, es ya para dar la vuelta al ruedo. Porque entre «tarta de manzana» y «tarta de manzana de la abuela Adela» hay un toque que nos llena de nostalgia y que nos aporta una idea de«artesanal» que gusta mucho más.

5. Indicar autenticidad recurriendo a indicaciones geográficas

Una de las técnicas más habituales para destacar la calidad de un producto es indicar la procedencia de sus ingredientes. De esta manera aumentan también las ventas y el precio de los platos. La denominación de origen de los productos suele indicar que ese plato es de una calidad superior.

6. Poner nombres étnicos a los platos del menú

Puede parecer una tontería, pero según Charles Spencer, psicólogo experimental de Oxford, poner nombres étnicos o geográficos como, por ejemplo, un nombre italiano, además de dar cierto toque de estilo y prestigio al restaurante, sugiere a nuestro subconsciente sabores y texturas mucho más exóticos.

7. Destacar visualmente lo más ventajoso para el negocio

Parece demostrado que prestamos más atención a lo que está situado a nuestra derecha cuando leemos, es decir, a la página impar. Por esta razón, los restaurantes suelen colocar ahí los platos que quieren destacar y que les interese más vendernos.

También te puede interesar:  Infusionar aceites con hierbas y especias, la receta perfecta

8. El señuelo de los precios altos frente a otros más baratos

Si en una carta vemos tres platos de la misma familia de alimentos de 45, 30 y 15 euros, seguramente elijamos el de menor precio. No nos engañemos. Es el señuelo de colocar platos carísimos, que probablemente ni siquiera tengan intención de servir, frente a otros que, a su lado, parecen más baratos. El único propósito es hacernos pensar que el resto de opciones de la carta tiene un precio más razonable.

9. Menú degustación y fuera problemas

Suele pasarnos cuando entramos en un restaurante cuya cocina no nos es familiar. ¿Qué pedimos? Lo más fácil para nosotros como clientes es elegir un menú degustación. De esta manera nos quitamos el enorme peso de tener que elegir un solo plato. Pero no solo ganamos nosotros, el restaurante también ya que incluirán en los menús degustación los platos que más les representan y de los que obtienen mayor beneficio. Pero dependiendo de la categoría del establecimiento, estos menús estarán compuestos por 6 elementos (en los fast-food) o entre 7 y 10, en los restaurantes de alta cocina.

10. Ofrecer las raciones en dos tamaños distintos

Esta estrategia es conocida como «la horquilla» y consiste en algo muy simular a lo de los precios altos frente a baratos. Nos muestran dos raciones, una más cara (la grande) y otra más barata (de menor tamaño). Normalmente elegimos la más pequeña, sin saber realmente cuál es su tamaño, porque su precio es menor. Y eso es lo que el restaurante quiere que elijamos porque le resulta más rentable.

11. La importancia de la música ambiente

Según un estudio de la Universidad de Leicester, un local donde suene música clásica o suave incentiva a los clientes a gastar más. Este tipo de melodías generan en el cliente la sensación de que su capacidad adquisitiva es mayor y por ello se sienten obligados a gastar más dinero.

Fuente: Animal Gourmet