Consumolab, el centro AINIA de estudios y preferencias del consumidor, ha realizado una encuesta a su panel de consumidores para conocer sus gustos y preferencias sobre el sabor. La intención también era analizar cómo la preferencia por uno u otros sabores se ve condicionada por otras variables como la edad, el sexo o el conocimiento de otras culturas: ¿Qué gusta más, el dulce o el salado? ¿Vende lo amargo? ¿Qué aceptación tienen los sabores de otras culturas? ¿Qué sabores prefieren los Millennials? ¿Están cambiando los gustos de los consumidores hacia nuevos sabores?

Las conclusiones de este estudio —para el 97,3% de los encuestados, el sabor es el atributo clave y el que más influye en la recompra de un producto— invitan a las empresas a considerar la importancia del sabor en la toma de decisiones de compra por parte consumidor y la manera de adaptarse a sus gustos.

El 50% de los encuestados pertenecientes a la generación Baby Bommers (nacidos entre los años 1940 y fines de la década de los 1960) manifiesta su preferencia por el sabor salado, sin embargo este segmento de edad es el que mayores problemas de salud presenta en relación al exceso de sal. Si tenemos en cuenta que la alimentación saludable es la gran tendencia actual, una empresa que se decida por este target e incluya el claim ‘bajo en sal’ en sus productos sería un ejemplo de adaptación al público objetivo, aseguran desde AINIA.

Los Millennials (nacidos desde comienzos de la década de 1980 /1981 hasta 1992) se decantan por el sabor dulce en más del 55%. Pero se trata de un target muy informado y concienciado sobre la necesidad de comida sana, etiquetas limpias e ingredientes fácilmente identificables. Adaptarse al conocimiento sobre este target en el lanzamiento de nuevos productos será la gran baza de las empresas que vean en los Milennials el nicho de mercado para sus productos. Y acertar en el sabor de los productos será la manera de fidelizarlos.

La Generación X (nacidos desde principios de los años 1960 hasta principios de los años 1980), que no demuestra una preferencia concreta entre dulce y salado, deberá ser abordada teniendo en cuenta otros criterios de segmentación.

El informe, elaborado a partir de una encuesta online realizada al panel de consumidores de Consumolab, formado por personas de ambos sexos con edades comprendidas entre los 18 y 60 años, también indica que la mayoría de los consumidores prefiere que los sabores salado, ácido y amargo sean poco intensos en los alimentos.

Respecto a combinaciones de sabores, el sabor afrutado (30,7%) es el que más gusta ante una variedad de sabores, combinaciones y aromas, seguido del sabor ahumado (28,9%) y del sabor especiado (26,2%), y los que menos gustan son el ácido con el amargo (19,5%) y el salado con el amargo (14,4%).

En cuanto a los sabores étnicos, al 43,3% de los encuestados el sabor de los alimentos procedentes de China son los que más le gustan, seguidos por los de Méjico que son los preferidos del 40%, y del 34% a los que les gustan mucho los sabores de la comida japonesa.