El chef Alberto Ituarte es una figura tan importante en el mundo de los negocios. De madre mexicana y padre español, Ituarte comenzó su carrera profesional a los 16 años. Se formó en las cocinas de chefs renombrados, como Juan Mari Arzak y Martín Berasategui. Aunque sabía que quería ser dueño de un restaurante, pronto descubrió que el mundo de los banquetes le ofrecía una gran oportunidad de destacarse y construir un negocio sólido.

“Cuando yo empecé los banquetes de boda en México no tenían mucha calidad. Había algunas empresas buenas, pero faltaba una competencia real en el mercado”, explica. En este escenario sentó las bases de Ituarte en Banquetes, que 16 años después se ha convertido en uno de los servicios de banquetes más importantes de México.

Una cosa es complacer a los paladares que visitan un restaurante, pero otra muy distinta es dejar satisfechas a cientos (o miles) de personas al mismo tiempo. “En un restaurante puede irte mal en la mesa 10, y lo peor que puede pasar es que el cliente no regrese. Pero en un evento simplemente no puedes darte el lujo de que te vaya mal”, afirma Ituarte.

Un servicio de banquetes también tiene sus bondades: aunque es preciso esforzarse mucho en el servicio, el aspecto gastronómico se simplifica. En lugar de idear un menú de 30 o 40 platillos, se diseña uno que requiere toda la atención.

Cualquier persona que quiera emprender con un servicio de banquetes deberá encontrar la forma de satisfacer a grandes grupos de personas. Pero sólo los que sepan ir “más allá” y marcar una diferencia lograrán permanecer en la carrera larga.

Todo y que la calidad de los alimentos es importante,  lo verdaderamente fundamental es el servicio. “Un cliente quiere sentirse apapachado, como si estuviera en su casa. Por eso, para mí no hay nada más importante que ofrecer un servicio personalizado”, añade el chef.

Algunos proveedores de servicios se limitan a dar “lo que el cliente pida”, pero Ituarte se toma el atrevimiento de ir más allá y sugerir. Para diseñar el menú perfecto, toma en cuenta muchísimos factores: en qué mes se llevará a cabo la boda, en qué momento del día, cuánta gente irá, de qué edades, si será en una ciudad o playa…. Sólo tomando en cuenta todos estos factores puede sugerir un menú justo a la medida.

En cuanto al equipo, cuenta que: “Todos los días trabajo por tener un equipo contento, motivado, que crea en mí y con el que haya confianza mutua”. Es clave que no exista rotación.

“Yo soy la parte de recursos humanos. Hago las entrevistas, y me fijo sobre todo en que sean buenos seres humanos. Siempre me pregunto: ¿cómo es como persona, más que como profesional? Me interesa que sean nobles, sencillas, comprometidas, con ganas de trabajar. La experiencia se la podemos dar nosotros”.

¿Cómo retiene a sus empleados? Los capacita constantemente mediante entrenamientos, mantiene una buena comunicación con ellos, les ofrece un buen pago y busca innovar para que se sientan motivados en su trabajo.

¿Cuáles han sido las claves del éxito según este empresario?

Constancia. Mantener un estándar de calidad en su servicio es fundamental. “Si un cliente va a un restaurante y come algo delicioso, y regresa después de varios meses, todo debe saber igual”, explica.

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Pies en la tierra. Todo emprendedor busca innovar, pero es importante no perderse en la parte creativa. “Debemos encontrar un equilibrio. Crear una cocina que sea fácil de entender; que sea sabrosa, pero no demasiado compleja”.

Atención. “¿Qué necesitas?” es lo primero que Ituarte pregunta a sus clientes. Para él, es básico ser un gran anfitrión. Esto lo consigue evitando la rotación de personal y entrenando a su equipo para ofrecer un servicio personalizado. Tal es la importancia de ofrecer un buen servicio que afirma: “si alguien come mal y lo atienden muy bien, es probable que regrese. Pero una persona que comió muy bien y tuvo un mal servicio, no regresará nunca”.

Fuente: http://www.soyentrepreneur.com/