El adaptarse a una nueva cocina resulta de las principales dudas de las personas dedicadas a la cocina. Preguntas como: ¿Cómo debo trabajar mi primer día? ¿Cómo causar una buena impresión? ¿Cómo quedarme trabajando en el lugar? ¿Cómo puedo demostrar que me gusta lo que hago?, resultan frecuentes.

Para salir adelante, lo vital es siempre hacer un buen trabajo y demostrar profesionalismo. Pero es mejor cuando nos dicen las cosas y nos aconsejan de la manera adecuada.

La ansiedad y el miedo a lo desconocido es normal cuando recién empezamos a trabajar en el rubro. Todas aquellas preguntas de cómo será mi lugar de trabajo y como causar buena impresión son normales en los inicios.

Aquí les entrego 7 consejos vitales para adaptarse y sobrevivir en una cocina, y no morir en el intento.

1- Prepárate mental y físicamente

Parecería obvio pero llegar temprano el primer día resulta esencial. Date una vuelta por la cocina, aprende el lugar donde están las cosas, pregunta a otros cocineros como deben empezar el día, cómo funcionan las máquinas. Toma nota de todo.

2- Observa y aprende la cultura

Cada cocina es diferente, tiene su estilo, tiene su sistema de trabajo y tiene su “sentido del humor” bien especial. Observa, mira y aprende. Ve si son tranquilos o frenéticos, si son excesivamente serios o flexibles. Analiza tu entorno. Prepárate e intenta encajar en el estilo.

3- Aprende lo vital: Horas de ingreso, de servicio y el menú

La puntualidad es fundamental, pregunta y aprende bien tus horas de ingreso y las horas claves dentro de la cocina: A qué hora empieza el servicio de almuerzo o cena, horas de limpieza profunda, la hora en la que llega el chef (para que causes buena impresión) y sobretodo, apréndete el menú del lugar.

Ve los platos, toma nota y ve la opción de que te puedan entregar una copia del menú para que la estudies. ¡Siempre un paso adelante!

4- No te quedes quieto

No te detengas, no te quedes parado, nunca te quedes sin hacer nada. Es la peor seña que puede dar un cocinero/aprendiz en sus primeros días (en el fondo, siempre).

Si no hay nada que hacer, date unas vueltas y pregunta si necesitan ayuda, inclusive pregunta al que lava los platos. Si no hay nada que hacer, pues mantén limpio tu puesto y ordena. ¡La higiene no se transa por nada!

5- Chequeo constante de tu lugar de trabajo

Revisa a cada rato tu puesto: ¿Tienes todo lo que necesitas? ¿Tablas, cuchillos, MEP? Ve que todo esté siempre en su sitio y mantén un orden constante.

En los momentos intensos de servicio te hará falta un lugar bien preparado. Lo peor es trabajarlo sobre la marcha mientras llegan las comandas y todo el mundo te anda observando y apurando.

6- Aprende a hablar en los momentos específicos

Los primeros días tendrás muchas dudas, pregúntalas. Pero aun así hazlo al mínimo. A la hora del servicio y las comandas concéntrate y solo responde, consulta lo necesario pero no hables de más. La concentración es absoluta. De tanto hablar te puedes olvidar de lo vital y de las comandas de platos que después te reclamaran.

Lo otro importante es que hay momentos para todo: Momentos para hablar y para quedarse callado: si el chef habla, tu escuchas y callas. Si la cocina anda de buen humor, puedes aportar anécdotas graciosas. Pero todo en su instante específico.

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7- Date tus tiempos para pensar

El trabajo en una cocina es intenso, hay presión, stress y demanda. ¡Hay emoción! Aun así, en los momentos que se pueda: Respira profundo, relájate, reflexiona lo que has aprendido. Vuelve a analizar el entorno de la cocina y conéctate bien. Mantén un equilibrio y aprende a trabajar bajo presión. Y siempre date tus tiempos.

Recuerda que cada uno de los consejos, siempre debe ir acompañado de responsabilidad, humildad y demostrar constantemente ganas de aprender. Cuando tengas experiencia y veas a otros que recién empiezan, los entenderás mejor y sabrás como guiarlos.