Nada como unos huevos al gusto o unos chilaquiles —acompañados de un café o vaso de leche— para comenzar el día motivado, dispuesto a hacerle frente a casi todo. Como bien dice la abuela: desayuna como rey, come como príncipe y cena como mendigo.

Nadie puede negar la proverbial importancia del primer alimento del día pero, ¿qué lo hace tan relevante? En primer lugar es necesario tomar en cuenta que es la fuente de energía de un cuerpo —el tuyo— que estuvo sin comer, en teoría, ocho horas.

Hechas las aclaraciones pertinentes, enumeremos las bondades del desayuno:

  1. Los alimentos de la primera comida del día aportan el 30% de los nutrientes de todo el día. Al consumirlos por la mañana dan energía al cerebro, lo que permite al cuerpo estar alerta, aumentar la capacidad de concentración y mejorar el aprendizaje; sí nos hace más productivos en la escuela y en el trabajo. Seguramente desayunar te pondrá una sonrisa en la cara para empezar el día pues también reduce los niveles de estrés.
  2. Un buen desayuno, uno equilibrado y balanceado, ayuda a reducir las posibilidades de padecer enfermedades cardiacas —65% de acuerdo a la Fundación Española del Corazón— o incluso diabetes tipo II. Esto se debe a que los alimentos del desayuno ayudan a equilibrar los niveles de glucosa en la sangre, además de que controla el hambre y evita que comamos cualquier cosa, seguramente ninguna sana, y en mayor cantidad horas más tarde.
  3. Contrario a lo que algunos medios —y abuelas y madres— se han empeñado en hacernos creer, omitir el desayuno no engorda. Estudios científicos recientes realizados por la Universidad de Alabama y la de Bath, en Estados Unidos y Reino Unido respectivamente, demostraron que no desayunar no te hace subir de peso. Eso sí, los de Alabama aseguran que quienes sí desayunan realizan más actividades durante las mañanas para quemar las calorías consumidas.

 

¿El desayuno ideal?

Para despertar y estar alerta al inicio del día, nuestro cuerpo necesita carbohidratos. Por ello el desayuno ideal debe contener una alta cantidad de esos nutrientes —ya sea en forma de cereales, galletas o pan— y lácteos —yogurt, queso o leche— que aporten proteínas para comenzar el día.

No está de más recordar que también por la mañana son necesarias las vitaminas y minerales presentes en las frutas y vegetales que seguro encuentras en coctel o en jugo.

Aunque la simple idea de escribirlo resulte chocoso, y caigamos en el lugar común, es justo decir que el desayuno es el alimento más importante del día.

Con información de: Animal Gourmet